El anuncio del ministro Caputo, que incluye devaluación y la instalación de “bandas de flotación” para el precio del dólar, trae a la memoria el recuerdo de 2018 durante el gobierno de Macri. En aquel entonces el Fondo terminó imponiendo un tipo de cambio “flotante”, al igual que ahora. El anuncio fue un antes y un después que marcó el declive del macrismo: la mayor volatilidad del tipo de cambio se trasladó rápido a precios y duplicó la inflación, sentenciando la suerte de su Gobierno.

El anuncio del ministro Caputo, confirmando el nuevo acuerdo con el FMI, es un síntoma fuerte de la profunda crisis que atraviesa el Gobierno de Milei. Por un lado, porque contradice el relato de todos los funcionarios que repitieron hasta el hartazgo que no habría ningún tipo de devaluación, a pesar de la corrida cambiaria y las evidentes expectativas que había en un nuevo tipo de cambio. Por el otro, porque aceptar un cambio no deseado en su política cambiaria revela la urgencia por la llegada de fondos frescos.
Un gobierno apurado, que se quedó sin dólares y fracasó en su idea de llegar a las elecciones con el tipo de cambio planchado, terminó aceptando la devaluación que impuso el FMI para fortalecer las reservas de un Banco Central que, en lo que va del año, cayeron en 4.881 millones de dólares.